La Magdalena
El Camino a Compostela podemos recorrerlo a su paso por Hondarribia. El camino llega al barrio de La Marina donde allí hubo una iglesia dedicada a Magdalena. Y en torno a ella vivían los pescadores. La parroquia antigua de la ciudad, se cerró al culto, y se puso en venta. En su lugar se construyó un edificio de viviendas. La actual recuerda, por su estructura, a aquella primitiva iglesia.

Por campos de vides y txakolis
El camino continua ascendiendo a Madalengain , topónimo que hace referencia a la iglesia de la Magdalena. En el camino a Saindua se hallaba la casa Masti, productor de importante txakoli que hasta se exportaba. Después Saindua, nombre que indica que este lugar sagrado es muy antiguo. La ermita se trata de un pequeño edificio de piedra con una amplia puerta con barrotes para que pueda verse en interior.

Un caserío llamado Botika
El camino continua por donde se halla un caserío llamado Botika. El significado de dicha palabra es el de tienda de mercader, deposito y lugar de venta. En este caso, un lugar de aprovisionamiento del peregrino. Metros más arriba se halla el caserío Galtzaraburu y después, Santiagotxo.

La Lonja, lugar de atraque
También se puede llegar por el sur. La ciudad fortificada fue prácticamente una isla y el resto, el inmenso estuario del río. Las casas situadas entre la ermita de Santa Engracia y el Convento de Capuchinos, construidas bajo el monte constituyen un barrio que se denomina Costa. Hasta ahí llegaba el agua y las huertas actuales, son marismas ganadas. En barca se llegaba a la Costa, a Santa Engracia, nombre popular del pequeño templo dedicado a Ntra. Sra. de la Gracia .Las mareas y las traídas del río crearon un arenal en el lado este que, se llamó El Puntal. Aquello se convirtió también en un lugar de atraque.

La Cruz de San Marcos
Desapareció del barrio de La Lonja un crucero, por haberlo colocado en otro sitio. Era una cruz conocida con el nombre de Cruz de San Marcos porque el día de la celebración del santo, 25 de abril, solía ir el clero en procesión, cantando las letanías, a bendecir los campos. Niños y jóvenes acudían con las tartas regaladas por las madrinas, quienes debían cumplir la tradición hasta que el ahijado se casara, a que también fueran bendecidas. Aquella cruz de piedra labrada que tenia, y tiene, un crucifijo a un lado y una imagen de la Virgen al otro, fue costeada, en 1604, por el beneficiado y arcipreste de Hondarribia, Juan Ochoa de Alchacoa para colocarla junto a la Casa Lonja en el prado que esta detrás. Y desde el muelle de El Puntal hacia Santa Engracia. Todo aquello era mar. Y se construyó un gran dique para poder pasar y para embalsar el agua de mar que movía un molino.

Aun se pisa la calzada
Junto al molino estaba la ermita de Santa Engracia que, no es ese su nombre ni el altar lo preside una santa, sino la Virgen María denominándose oficialmente, de Nuestra Señora de la Gracia. El camino antiguo está visible ahí mismo. A la derecha de la ermita nace una escalera de piedra que va subiendo, por detrás y por encima de la pequeña iglesia y que ha de llevar al caminante a un tramo de calzada. La calzada pasa junto al palacio llamado Zuloaga Haundi. Seria la casa de campo de una de las familias más poderosa de Hondarribia: Los Zuloaga. Tenían también casa en la Calle Mayor, edificio que hoy alberga el archivo y la biblioteca municipal.

Santiago Peregrino
Una de las fiestas de más arraigo es la denominada entrega de la Kutxa. Se trata de un rito que debe cumplir la Cofradía de Pescadores. Y cada año suben al templo parroquial a dar cuenta de su gestión y actividades. Como antaño los documentos se guardaban en arcones, con el arcón había que subir hasta la iglesia matriz. Lo carga sobre su cabeza una hija de pescador. Aprobadas las cuentas toman posesión los nuevos cargos de la cofradía. Ello ocurre el día 25 de julio, festividad de Santiago Apóstol.

Vigilar a los falsos peregrinos
Los reinos de España y Francia no estaban en buenas relaciones, allá por el siglo XV. Había pues que vigilar el paso del Bidasoa para que no fuera cruzado por franceses, camuflados de peregrinos. Quien eso ordena es la reina Isabel la Católica.

Ermita de Santiagotxo
Reanudando el camino, la ermita de Santiagotxo está cerca. Antes de llegar a él convendrá acercarse al caserío que se halla a la derecha. Hoy es un merendero. Antiguamente, la casa del ballestero. Eso se desprende de su nombre Ballestania. El caserío es muy antiguo; si bien está muy arreglado muestra, aun, una ventana gótica que habla de su lejano pasado. Ahí mismo, en Ballestania, se puede pedir la llave para acceder a la ermita de Santiago. Su interior también puede ser visto desde fuera. Esta ermita se denomina popularmente Santiagotxo, así en diminutivo, porque es pequeña. Nos encontramos en el barrio de Arkolla. Los habitantes de los caseríos que conforman el barrio tienen gran devoción al santo de esta ermita en el que hay culto todos los domingos y fiestas del año.

La imagen robada
En su interior había una imagen de Santiago peregrino. Santiago Beltz lo llamaban porque todo él era negro. Decían que estaba hecho de madera de manzano. Estuvo siempre presidiendo el altar hasta que una familia dadivosa regaló a la ermita una imagen nueva que representaba a Santiago. Pero diecinueve años más tarde, en la madrugada del jueves al viernes 15 de diciembre de 1978 la imagen fue robada tras haber forzado la puerta. Nunca más se supo de ella. Gracias a que existían algunas fotografías de la talla. Se amplió una de ellas y, debidamente enmarcada, preside ahora el pequeño altar.

El extraño nombre de Ipiztiku
Se trata ahora de ascender a media ladera del Jaizkibel, a una línea recta imaginaria que une Guadalupe con Gaintxurizketa. Por ahí hay un camino. El caminante que debe recorrerlo se dará cuenta de que en tiempos fue calzada, y observará que aun hay tramos en que la piedra puesta por mano del hombre, perdura. Pasa por detrás y encima de los caseríos Esteutz y Arrutela, para continuar por el caserío Alarguntza y Larrako ya en el término con Lezo. El camino a media altura se alcanza fácilmente. Hay varias fórmulas. Una es la de subir a Guadalupe y desde allí recorrerlo. La zona del Santuario ha sido siempre lugar de reunión. Desde Santiagotxo a Guadalupe se asciende por el camino que pasa junto a los caseríos Mugarri, Martintxenea y Sanzigarrenea. También desde aquí se puede alcanzar la calzada de arriba. Y se hace pasando junto a un caserío que tiene sin duda una denominación enigmática: Ipiztiku, nombre que significa obispo.