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HONDARRIBIA, PUERTA DEL ENOTURISMO VASCO

La recuperación de la tradición txakolinera por Hiruzta ha colocado a Hondarribia en una posición destacada en el mapa internacional del Enoturismo. La concurrencia de una tradición vinícola centenaria, la indudable potencia y riqueza turística que aporta la localidad, así como su privilegiada posición de cercanía a la frontera, posicionan a Hondarribia como lugar de obligada cita para los amantes, tanto del vino como del turismo de calidad.

Hondarribi Zuri y Hondarribi Beltza (Hondarribi Blanca y Hondarribi Tinta). Estos son los dos tipos de uva con los que se obtiene txakoli. Además de por el curiosa relación del nombre, hay constancias históricas de que antaño se producía txakoli en Hondarribia al igual que en otros muchos puntos de Euskal Herria. Era el vino que se producía y consumía en el propio caserío como indica la palabra de la que procede su nombre ‘etxakoa’ (de casa).

La familia Rekalde, Asensio, el padre, y Txarli y Ángel, sus dos hijos fueron dando visos de realidad a un sueño propio y a la recuperación de la tradición vitivinícola de Hondarribia, en un lugar idóneo por estar junto a la bahía de Txingudi y el mar, bajo la protección del monte Jaizkibel y en una zona con orientación sur, algo que terminó confirmando el análisis de las tierras que se determinaron aptas para el cultivo al cien por cien.

Así nació en 2008 Hiruzta, “cosecha de tres”, que recuperan la tradición txakolinera en Hondarribia después de siglos de olvido, desde cuando la estrategia militar del emplazamiento de la ciudad recomendó evitar cualquier posible alimento para el enemigo que se apostará ante la fortaleza del Casco Histórico con la intención de invadirlo.

La bodega está abierta a todo el mundo y se puede visitar, con lo que el proyecto no se detiene en recuperar la producción de txakoli en Hondarribia, sino que aspira a ser un referente del enoturismo vasco gracias a la privilegiada situación de Hondarribia y la muga con Iparralde y Francia.

La condición de Hondarribia como cuna de la uva Hondarribi Zuri y Hondarribi Beltza, su tradición centenaria vitivinícola, su patrimonio histórico y monumental, así como su oferta de servicios de restauración y alojamiento, que tienen como estrella indiscutible la gastronomía local, confieren y demandan para Hondarribia, hoy, un lugar destacado en el mapa europeo del enoturismo de calidad.